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BabyEditora

Cuando tenía 6 años, mi mamá nos llevó a mi hermana mayor y a mí a conocer Disney. Me cuenta que la primera vez que nos llevó a una gran tienda por departamento, a la sección de moda, mi hermana se fue directo a un maniquí que tenía un elegante traje ejecutivo; mientras que yo, felizmente, me dirigí sin pensarlo a un vestido largo de lentejuelas. Hoy mi hermana es administradora y trabaja en una empresa de seguros; yo soy comunicadora social y soy la editora de la revista Ocean Drive Venezuela. En pocas palabras, lo que está destinado a ser… es.

Lo que no me di cuenta en ese momento (obvio, tenía 6) fue que mi verdadero Disney no fue sólo ver a mis comiquitas favoritas, sino también conocer, por primera vez, una serie de marcas de ropa internacionales en un oasis llamado “outlets de Orlando”.

En ese mismo viaje, pero en otra ciudad (Washington DC), me llevaron a una función súper elegante de “El Cascanueces”. La señora que se sentó a mi lado llevaba un llamativo abrigo de piel y, como a esa edad uno no está pendiente de PETA, esperé mi mejor oportunidad (un descuido de mi mamá) y lo acaricié levemente. No había vuelta atrás, había sucumbido ante el mundo de la moda.

Si bien mi sueño era ser la editora de una revista fashion, confieso que nunca fue un propósito cuando entré a estudiar en la universidad. Pero en el último semestre, gracias a un familiar, me enteré que estaban buscando un asistente editorial en Ocean Drive. Fue como si, otra vez, aquel vestido de lentejuelas me hubiera encontrado a mí y yo a él.

Quedé en el puesto y, en menos de un año, cosas del destino, la editora renunció y la directora me ofreció la responsabilidad de ocupar el puesto del aquel entonces mi jefa. Fue como mi momento cumbre y mágico de “The Devil Wears Prada”.

Sin embargo, ya en este mundo, me he dado cuenta que es una constante decir que la moda no es tanto de las grandes marcas que usas, sino de la comprensión del buen gusto. Si bien esto es más que correcto, cuando te lo dice una mujer que está vestida de Gucci de pies a cabeza, uno tiende a decir: “ah, claro”.

Así que sumándome a las nuevas tendencias tecnológicas, decidí crear este sitio web para demostrarles que sí es posible verse bien y sin quedar en bancarrota. La clave es tener ojo, sentido del gusto y conocimiento de lo que te queda bien a la hora de buscar. Claro que todos queremos tener una cartera Chanel o un traje Armani en el caso de los hombres, y se puede trabajar bastante para poder costearlo, pero nuestra realidad también nos obliga a buscar tiendas en nuestra ciudad que nos permitan jugar con nuestro clóset y nuestro presupuesto.

Si bien muchos podrían pensar que estoy metida en una burbuja couture, no es así (ok, por lo menos no siempre), porque la gente en la calle (la mejor pasarela del mundo) me hace ver -y escuchar- la realidad.

No esperen verme en este site usando mis outfits favoritos (ya hay bastantes blogs -y muy buenos- de eso), ni tampoco buscando looks sumamente modernos y rebuscados (mi ícono de moda es la clásica y eternamente elegante Coco Chanel). Este espacio es para compartir con ustedes -y para ustedes- mis secretos de shopping, mis gustos y mis descubrimientos. ¡Bienvenidos!

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